Modapop | Fragmento V
Septiembre 18, 2009
REVOLUCIÓN | La pequeña revolución de las ideas pendientes se retuerce entre las manías de tu metro cuadrado, porque la eclosión se vuelve una constante entre tu miseria y mi rabia y la vegetación insoluble se convierte en el espectro mas cruel del territorio. He tomado tantos placebos que mi cabeza ya no le hace caso a quien le regala dolores, debido a que la normalidad es la cosa más amarga de la vida. Si las revoluciones fueran útiles mi historia sería otra, quizá, una mucho peor.
MACABRO | Precalentaba la libido dentro de su boca caliente, dentro de su boca expectante dentro de su boca. El germen impreciso de romper el esquema, como si los golpes y las felaciones infantiles no fueran comunes. Calentaba la libido sobre su piel revestida de frío, sobre su piel novísima sobre su piel. Ella besaba como no debería besar una niña de cinco años, y es que a veces uno no controla las erecciones afectivas y marginales del espectro de su anatomía. Recalentaba la libido dentro de su abdomen, lo recalentaba una y otra vez hasta que el semen insurrecto dislocara su pelvis y la hiciera gritar de placer. Ya se entibiaba la libido fuera de su cadáver, y es que yo nunca le había hecho el amor a un muero, pero me di cuenta que no es tan diferente. Enfriaba la libido entre su cuello amoratado, en su cuerpecito que flotaba y se perdía en ese mar de tormento y peste, en ese mar que devuelve lo que no corresponde, en ese mar que persigue y me dice que ya no me puedo esconder. La última libido fue la de un orgasmo macabro, lo extraño, es que no se si lo volvería a hacer. [Acción de Arte]

CASITA/DEPARTAMENTO | No me preguntes donde vivo amor, porque solo me harás recordar que alguna vez tuve casa y no me refiero a la casita en el árbol esa que canta Jorge Gonzáles, no. Me refiero a esa casita que tuvimos una vez ubicada en el centro de las calles, en donde caían tantas personas que nunca logramos estar solos. En esa casita/departamento fuimos dos chicos intoxicados por las puertas cerradas, fuimos los amigos más modernos de toda la cuadra, fuimos los amantes más tontos. En esa casita/departamento nos volvimos menos ingenuos, por lo tanto hemos perdido. No me preguntes qué hice esas noches amor, cuando dormías en la pieza de al lado, porque solo te diré lo que me conviene para tener ese final de novela rosa que dan por televisión. Por favor amor, no me preguntes que hacía yo en esa casita solitaria y calurosa, porque no sabría qué responder.
POR TI Y POR TODOS MIS COMPAÑEROS | Volver al abismo es como el intento suicida de recordar e imaginarte fuera de ese cajoncito blanco, fuera de ese cajón blanco, fuera de esa caja blanca, fuera de esa puta caja blanca que te dejó encerrado para siempre jamás. Porque yo quería que jugáramos juntos y ni siquiera pude verte la cara. Volver al abismo es como transfigurar a los mercaderes de la muerte y decirles que se equivocaron, pero todos sabemos que eso no pasara nunca. Tú eras mi héroe, porque por ti deje de ser el niño triste cuando me hiciste pensar que nunca volveríamos a estar solos. Un día por fin te pudimos visitar todos, pero tu no pudiste regresar. Yo lloraba con tanta rabia que quería que se me salieran los ojos y me explotara el corazón para que no volviéramos a estar separados nunca, nunca pero nunca jamás. [Para todos los hermanos/héroes muertos]

Pajaritos | Acción de Arte
Agosto 5, 2009
Acción de Arte | construccion del cielo como espacio de subjetividad
Taller Género y Performance
dirigido por Diego Ramírez en Balmaceda Arte Joven

# Cielo | Marchamos todos a un baile nublado, como si estuviéramos en la discoteca retrasada del amanecer o como si mis amigos estuvieran al tanto de mis palabras favoritas. Caer es como desgarrar la velocidad, como la infanta criatura que nos mancha la boca y la cara y nos dice que llorar es la artimaña más tentadora del universo. En el cielo ninguno está fuera de lugar, porque la música se descubre hasta más allá del planeta y se derrama a todos los continentes perdidos, esos en donde conviven irreversibles aquellos muchachitos estupendos que no conocen los géneros ni las melodías deshabitadas. En el cielo ya no hay colores, porque todos se mueven con los ojos atascados en la pista de baile, fingiendo no haber sido abandonados
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[Proyecto Lectura]
Agosto 4, 2009
Poesía Diver/gente y Experimental desde los Bordes de la Ciudad.

Queremos la diversión de leernos, sabiendo que todos hablamos a distintas voces y a distintas frecuencias, como una lluvia de ideas arrojadas desde los bordes de la ciudad, o ver que las letras también son herramientas y artilugios fantásticos de (re)creación. Vemos estos textos llenos de cosas, belleza y furia, la misma que a veces nos inspira y hace que nos den ganas de escribir, beber, bailar, vomitar y de éso escribir otra cosa. Solo queremos poesia&rockandroll (!)
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Modapop | Fragmento IV
Agosto 4, 2009

#031. No dependiente | Un montón de chicos adictos a la muerte que hablan del suicidio como un pasatiempo irreversible, como a los siameses que se les ocurre formar un grupo de punk o los formatos larga duración en donde graban la grosería vintage de los años 60. Porque el invierno es la clave de la alta costura y no hay corazón ni tórax que se llene de tanta elegancia. La claridad me desgarra los ojos como los intertextos de mi piel casta y pura que se pasea por los prostíbulos crudos de tu carne que funciona como geografía biológica. Qué bonito es ponerle nombre a las cosas porque o si no no podría ser el iconoclasta que siempre quise, para de una vez por todas destruir mis propios sueños y mis propias pesadillas.
#032. Celeridad | Las manos derretidas en la profundidad de las cuerdas son las asperezas y agonías desechables que explotan infinito, son las elecciones mal paridas atrapadas en vendas malolientes y castigos improvisados en este orden de universos. Porque los electronautas sedientos de información se comportan como luces fugaces y electroscópicas sin sentido, como un derrumbe de voces sin desvío y luciérnagas acribilladas por la natura. Las tontas palabras arrancadas de un libro de mano, son la antítesis de toda liberalidad pensante. La imaginación se compra a medio centavo disuelto en plomo, derrito mis manos para llenar el vaso medio vacío, y no sirve.

#033. Secuencia | Te esperé como quien desea que aparezca algo hermoso en la mañana, para no pedir ningún deseo que no se cumpliera ni tampoco pensar en arrepentirme después. Llegaste una vez pero te marchaste antes de poder verte, te fuiste con el agua, la sangre y una canción de sintetizadores tristes como las enfermedades terminales que no conozco hasta el momento. Esperé por ti mas de tres minutos y te tardabas mientras yo iniciaba mi campaña de alcoholes y golpes, intentando dejar un poco de miedo en el piso para que la muchedumbre analfabestia me sacara las liendres, y me dijeran lo bonito que podría haber sido. Ya llevaba esperando más de cinco minutos entre los árboles y las licorerías de la calle bastarda en donde nos conocimos, porque jamás se me habría ocurrido esperar de otra manera. Esperaba inconciente las líneas segmentadas que provocó nuestra lujuria ambigua y enmudecida, solo para correr y besarte la frente como solía hacerlo antes de haberte conocido. Estuve sentado esperando que tu corazón latiera a mas de 160 por minuto, solo para verte dentro de una bolsa y con suerte distinguir la cabeza de tu cuerpo encorvado del resto de tu biología libre de símbolos y vocabulario, alejado de las mentiras del dinero o los engaños del desamor. Te esperé emocionado, como quien espera a un hijo por primera vez. [Para mi Hijo]
#034. Grito otoñal | Entre los gritos falsificados de tu carne y las mariposas estivales, se revuelan los deseos primarios de un homicida menguante, como la sangre de un ángel exterminador o las orgías inferno-celestiales en las habitaciones noctámbulas del otoño. Y es que el revólver y la pornografía cortan las alas de los caídos, pero renuevan de libido a los eclipses presentes. Quédate conmigo para que tu delicadeza se derrame entre mis uñas afiladas, como la saliva caliente en tu cuerpo o los orgasmos macabros de nuestras noches perpetuas, y así, en el próximo amanecer violento, las costras de mis ojos impedirán que te levantes porque todos saben que la sangre de ángeles miente.
#035. La moda mata | Queríamos ser modelos para que la moda nos matara, para que nos vistiéramos el uno del otro como los chicos de la movida o como los engranajes unicelulares de la pasarela, queríamos dejar de pensar y de sufrir, como los robots tristes fabricados en masa, que se hacen los inteligentes por no ser naturales, queríamos ser modelos y enfundarnos en la alta costura pero las fracturas de la ropa y de las marcas nos impiden tener sexo entre los pliegues. La noche nos quiso revólver porque se nos olvidó como pensar y cómo tener orgasmos. La moda nos matará porque nuestros deseos futuros estarán en las revistas con gente bonita como nosotros, que ya no sufrimos de amor porque el amor es una ordinariez de esas que ya no se usan.
Modapop | Fragmento III
Julio 18, 2009
#021. Olvido | He tenido tantos sueños con ustedes, que la ambición introspectiva de la seducción parece un juego de niños comparado con sus historias de amores pasados. Porque si me preguntan de amantes desprendidos, solo consigo recordar las tardes enteras que pasábamos jugando a que éramos inmunes y que nunca nos importó si bailábamos vestidos o no. Ya casi no recuerdo como saben las resacas por la mañana ni las conversaciones sobre cosas irrelevantes, pero que en el fondo marcaban un paso del tiempo muy distinto al original como lo podrían ser los secretos. Veo mi cuerpo desnudo y aún me sigue gustando, e imagino que las canciones que escucho ahora también les podrían gustar a ustedes, porque a veces calzaban nuestros gustos y yo me sorprendía cada vez menos. He tenido tantos sueños con ustedes que por un momento me olvido de extrañar, lo que no significa que no quiera estar de vuelta.
#022. Mala costumbre | Como el violonchelo taciturno de media noche que toca la ópera docta mas estrepitosa y rimbombante de todo el siglo XVIII, mientras toda mi familia se aleja en otra dirección para confinarse en una iglesia que pretende estar en llamas pero no, porque solo tenemos costras que arrancar de nuestras lenguas para que el puto ron nos haga tira por dentro y así nosotros destruir todos los comerciales de televisión que nos quieran quitar el amanecer, como las eyaculaciones nucleares y astronómicas de la constelación de poetas malditos que nunca murieron porque aun los seguimos leyendo cada noche antes de ir a dormir. Por eso ahora estoy al filo de la mala costumbre y de la borrachera del día martes, y aun así no me importa si amanece en Perú o en Salisbury ya que los árboles están tan viejos que ni siquiera sirven para escuchar o para escribir sobre ellos susurrando un laberinto.
#023. Grito | Con pedazos perpetuos de figuras artificiales, como el otoño que nos quiere envenenar porque nos ama demasiado, mientras el honor desgastado de los transeúntes irregulares quiere derramarse como terapia ambulatoria de la crisis de borrachera, la misma que nos hace estar medio tristes y medio alegres entre las orgías greco-romanas donde figurábamos anoche. Olvidé decir que las reinas causan la desgracia y que los principitos no saben follar, aunque te seduzcan en algún pequeño planeta llamado b-612. (En el espacio perdido, unas locas arañas de Marte nos atrapaban en su red) Presenciábamos la carrera espacial, pero los computadores retrofuturistas nos cambiaron de golpe las prioridades y las emergencias de esta ciudad pasada de moda. Porque nunca nadie supo lo que vinimos a hacer acá, pero al menos siempre supimos como pasarla bien.
#024. Cadáver | Tres por tres nueve y dios por dios cuatro, porque la noche glam rock que distinguimos en la película pasada, solo nos reflejaba a modo superficial el origen de la moda. Porque las heridas son unos cigarrillos en nuestros ojos, angustiados por el arrastre de tus onomatopeyas y el desorden carnal nos que estremece suavemente. En este punto muerto la metamorfosis se distingue de a poco, como los niños que juegan morir en la guerra o las dislocaciones tramposas que provoca tu inocencia.
#025. Andrómeda | Las caricias se amalgaman en la estructura de un beso muerto, como las emergencias cotidianas que provoca una melódica, o el cortocircuito tránsfugo de la ultima fiesta que hicimos. Porque mientras suena la retrobasura bailable de años pasados, en el espacio de felpa y neón los muchachitos androides no paran de saltar y besarse unos a otros. En la constelación de Andrómeda no hay géneros ni retrocesos, solo un montón de niñitos hermosos que se divierten como en una canción electroclash (así bien superficial y multi-orgásmica) en donde la nave nodriza se convierte en la discoteca de un futuro inminente, porque todos sabemos a lo que vamos, pero nadie se atreve a contradecir el sexo con la estética, o al menos, eso aparentan todos.
#026. Prefiero no | Prefiero quitar el habla, no decir nada, hacer caso omiso como los dolores que emergen pasivos, como rechazados buscando piedad o ‘borderlines’ haciendo cola para la muerte. Me pregunto porque no pudimos haber sido mas normales y entender que la condena no la incito yo si no tu propia equivalencia desmedida al ver que no fuiste lo que ibas a ser. Me pregunto porque me dices cosas tristes cuando no contemplas tu propio bienestar. Prefiero quitar el habla, no decir nada, (en el silencio, se escucha el choque de dos nubes) prefiero esconderme entre tus piernas de pin-up para olvidarme del futuro y esconderme del pasado como quien compra una botella de ron en la taberna de Moe. Sí, me pregunto porqué no pudimos haber sido más normales. Defíneme normal y te daré un premio, pero prefieres callar, no decir nada.
#027. Para qué morir | Para qué llenar ese cuadradito lleno de hambre si solo tenemos medio litro de nada / todo para ustedes. Para qué divertirnos con su cielo y con su muro si en el fondo no hay nada bonito que mostrar, para qué nos vamos a la calle sin perdón y repletos de angustias. Porque debemos hacerlo apresurado y sin miedo, debemos blanquear todas las letras que nos quieran decir algo y cambiar el algo que no queremos por un algo que ni siquiera imaginamos. Para qué tapar la entrada de tu sabiduría si a nadie le interesa ser fragmento, para qué hacerlo si de esto nadie se enterará jamás, salvo nosotros mismos y quizá una generación saltada y sin pasatiempos. Para qué hacer algo si podemos hacerlo todo, hacer tanto que nunca sabríamos como empezar y mucho menos sabríamos cómo acabar. Pondría un paño blanco sobre tus ideales para borrarte todo / todito y dejarte algo mas que nada, pero solo un poco para que no te manches con esa lactosa transformada. Transformada en respuesta, pero respuesta sin pregunta.
#028. Cromosoma | Ni siquiera todo el carisma ni la sonrisa de videoclip ni los bailes pareados o las declaraciones atenuantes te bastaron para creerte feliz, ni siquiera eso, cromosoma desmemoriado, que se te fracturan los dedos y la voluntad de querer ver aquellos ojos en la penumbra y decir cosas tristes. Porque tú no eres cromosoma, ni célula ni nada de biología decadente, tú no eres si no el conjunto de palabras a la moda que te hacen pensarte diferente de vez en cuando. Y si es que alguna vez llegas a confesar que te haz vuelto fan de tus propios amigos, quizá podrías correr a bailar con la tranquilidad de ser odiado. Te lo digo ahora porque para cuando te des cuenta, el cielo ya no manchara de verde tu ropa ni la música sonará tan apetecible, para cuando te des cuenta de tu conciencia difuminada, todo lo que te prometieron será solo un nuevo recuerdo para derramar tinta sobre tus brazos, sobre tu cuello y quizá algunas hojas sueltas, como las hojas que te arrojaron a la cara diciendo que aun te querían, que aun te amaban y hasta que te querían ver envejecer, o incluso, que aún querían volver a verte.
#029. Bailar y llorar | Queríamos bailar sobre el techo de los poetas que tanto odiabas porque eran mis favoritos, queríamos bailar sobre las tumbas de todas las personas que nos quisieron hacer daño como las catástrofes amarillentas que daban por televisión a la hora de la once o los estereotipos alicaídos del esquema radial. Porque a veces recordamos cuando éramos todos felices y nos encerrábamos a drogarnos la tarde entera para sentirnos los más lindos y los más solos de entre todos los huérfanos de la ciudad. ¿Qué nos pasó? Nos mirábamos con la cara medio contenta pero con el corazoncito mas roto que nadie al extrañar de manera inhumana las fiestas pasadas, en donde nos sobraban los amantes y los tragos fuertes en aquellas noches eternas que duraban semanas. Éramos todos felices y nos encantaba besarnos bajo la lluvia. Me encantan los besos del siglo pasado, pero nadie en este puto lugar sabe a que me refiero, porque aquí nadie se ha sentido tan frustrado con la pena y el encanto de bailar y llorar un orgasmo macabro, de esos que te sacuden las tardes al sol, antes de salir a bailar y seguir llorando.
#030. Reverberación | Cantábamos como si la noche espesa caminara sin pies ni nubes hermafroditas, esas que van por la cartografía maloliente que se conforma de los huesos. Fuma que fuma que te quemas los ojos por estos putos soles de catarsis automáticas que inspeccionan el café cortado que no resulta nunca. Intento escribir lo que mis años no me dijeron jamás, porque anoche me soñé bebiendo en un bar lleno de ojos, mientras recordaba fervorosamente el cliché del amor eterno yéndose a otra ciudad lejos de mí, para que nuestro cronopio naciera en otra canasta y no despertara en la puerta de una familia rica y de mentira como esas que salen en las telenovelas que dan por Telefé a eso de las dos de la tarde.
Modapop | Fragmento II
Julio 12, 2009
#011. Trío / Escala | Puse un montón de tréboles cuatro hojas en tu estómago pero ninguno fue capaz de deshojarse ni convertirse en el interior de una carcajada y mucho menos ser la atracción principal de tus juegos. Organizamos un acuerdo de muerte en donde hablaríamos sin comas ni puntos finales hasta que se nos acabase el aire y en una de esas quizá hasta la pena.
#012. Fandango | Como los gatos que callejeaban por entre la basura de tus altares, persiguiendo el aroma asexuado de los enojos moribundos que han sido hilvanados como construyendo un muñeco de espuma y género reciclado. Como los cronopios a lo Tim Burton que jamás haremos o las medusas que nadan ahora en el ron que compramos anoche, mientras caminábamos por entre los huérfanos de la calle mas paranoica de la ciudad. Dijiste que un día llegaríamos a reírnos de las personas que no nos amaron o de las que simplemente se arrepintieron a medio camino de nuestros pantanos, porque después de habernos iniciado y cancelado tantas veces el afecto / defecto, que ni siquiera retocarnos la vida con photoshop serviría para no sufrir de alcohol. Entonces, a veces, en la noche de porno bauhaus, cuando ya todo fue dicho solo nos queda pararnos a bailar y darnos cuenta que el amor eterno pasó de moda hace tanto tiempo, que casi lo habíamos olvidado. [para B]

#013. Dualidad | Seguimos siendo los mismos zombies drogadictos de siempre y la meditación alcohólica que te sale por los ojos es sin duda la parte de uno de tus soles color azul, ese azul tan nébula. La cartografía desechable de tus corazones encerrados desprende toda la emoción carcomida por el pasado húmedo de tu conquista. Como nos gusta el ron en ese vaso de leche triphop revolcado, parecido al manjar líquido que resulta la tarde, aquella tarde llena de capas como la heroína esa que tanto nos gusta. Los fantasmas que salieron a abrazarnos así tan emotivos y tan cálidos, hasta nos hicieron olvidar lo mal que pretendíamos estar y solo sabemos que aquella figura de antepasados trágicos se nos perdía entre medio del fluor de nuestra maldad y no podríamos hacer mucho mas que subir el volumen y mancharnos hasta los sentidos con esa lactosa penetrante. [para P]
#014. Incógnita | Con principio de autopsia, la velocidad del verde de la calle se comportaba de manera sutil y aletargada, como una pieza clásica de la modernidad o como los ‘20th century boys’ que se paran en la esquina de mi casa. Las botellas que se vacían en espiral no sirven para beber la circunferencia de tu sangre, porque la iniciativa resulta de un instinto animal y las apuestas nacen de un huracán de risas podridas. Protégeme como si fueras la venganza de mis humillaciones, como la bomba de tiempo en la que se convirtieron mis ojos, los ojos de un dandy efímero y vividor lleno de partículas elementales como lo son las promesas adolescentes que jamás llegaron y jamás llegarán.
#015. Magia Desbocada | Discúlpame si olvidé llorar cuando dijiste que no me amarías jamás, pero la sexualidad desbocada de tu ortografía me hace transmutar la estirpe, como pensando en los corazoncitos derrotados que buscan escapar de los amaneceres homicidas, esos que me matan la belleza y el hastío de la vida, como los pretéritos y los maniquíes que viven en la azotea de nuestros talentos, esperando ser parte de la portada de moda, la moda de nuestras almas de nuestras vidas de nuestras penas, porque nunca he creído en nada y aún así me quieren porque solo reconozco en mi propio monoteísmo de referentes pop, la inspiración imaginaria de los espermios que se malgastan entre las sábanas de animalitos que tenemos hace ya varios años.
#016. Artilugio dependiente | Éramos tres centímetros acostados en la soledad mirando a las figuras que nos amaban a distancia y nos ofrecían un poco de fervor en efectivo, como si el desborde sexual les fuera insuficiente. Empezábamos a sentirnos cómodos como los alambres que salen por entre la carne, simulando una placenta destruida y un fetiche technicolor mal sintonizado, como aquel circulo mágico que había en la caldera de tu impaciencia, esa tan etérea que se infecta y flota en el verde vacío de una cápsula presente, porque después de todo, ni los artilugios dependientes de cariño son tan insustanciales como tu armonía.
#017. Derrame | 35 grados en dirección a la ruleta rusa, todos terminamos un poco asustados y muertos de a poco mientras fumamos algo, cada vez que tenemos un orgasmo, la pequeña muerte nos mancha la boca y la cara y nos dice que ahora las canciones de amor se cansaron de hablar de nosotros y de nuestros miedos, porque la desintoxicación evaporada de la gente nos hace sentir las parafilias, la casualidad y la lectura entre líneas. Todo eso mientras algunos jugamos con eso del azar, jugamos con eso y con tu intempestiva pasión, encerradita entre los huesos y las células que te conforman como el artefacto salida capaz de reinventar el sistema deseo. Incluso a veces de dice que piensas en la armonía erógena de tus yemas y que siempre terminas derramándome sobre la mesa interceptada de tu crueldad para que así todos podamos seguir jugando a los amantes.

#018. Maquillaje | Este findesemana no me miré al espejo, tampoco me afeité ni me puse ese vestido que tanto me gusta. Este findesemana estuve libre de ignorancia, libre de palabras despeinadas y bulliciosas, estuve escondidito en mi sucucho para uno, que al final siempre termina siendo para dos, a veces para tres y de vez en cuando para cuatro o cinco pero no más, porque mi piel no se estira lo suficiente ni cubre tantas sonrisas como pareciera. Este findesemana me quedé solo / solito y por un momento me sentí conforme.
#019. Estéreo | Es como el sendero autónomo que termina en los placeres desabitados de tu casa, intentando ser una afrodita en tiempo de crisis o un enjambre de estereotipos que buscan la perversión entre las ropas sin arrugas. Porque en el medio de la catástrofe nunca perderá el corazón que no amó ni tampoco llorará las penas el que no se marcha.
#020. Autoflagelo | Un montón de abejas desalmadas que intentan hacer el ejercicio escrito de mirarse a través de un pañuelo enmohecido, pero que no alcanzan a ser lo suficientemente carnales como la antropofagia de nuestros deseos. Un montón de avispas acromáticas y desabridas que esperan el fulgor de un día pasado como quien se clava la saliva dentro de la boca o tararea una canción sin ritmo ni tiempo. Un montón de avispas que se quedaron sin aguijón por creerse invencibles ante la pornografía o por hundirse entre sus propios vientres [a partir de 'Avispa' de Gonzalo Millán]
Modapop | Fragmento I
Julio 10, 2009

#001. Color artificio | Como ojos cansados llega a mí la polilla de tu boca, moribunda y extenuada por la falta de sabor, la misma falta de sabor que se repite todavía. Todos los labios son iguales cuando besas con el corazón apretado y sentado en el cielo miro el pasto seco, tan seco como tu mirada sin color. Fuegos artificiales y macabros, el verde esperanza se rompe como hueso viejo dejándome desabrido aquí con mis cosas rotas. Y ahora, que no soy dependiente de nada, me doy cuenta que no siempre es lo mejor.
#002. Pentagrama | Un festín de acordes perfumados en el pentagrama asesino, voces dulces y revueltas en una caja mágica, caja sin ojos, oídos ni dientes. Entre caminos verdes y azules mi cabello se iba cayendo como cigarrillos en bocas tristes, como rosas en medio del barro o princesas de zapatilla. Un cuadrado en donde nadie sabe nada y mucho menos si hablamos de amor, comidas sin sal y máscaras doradas / aceitosas. El ‘freakishow’ de dos zombies drogadictos bailando en medio de monolitos y tumbas desconocidas donde se reconocen las letras nihilistas del siglo XVIII ¿un trance psicotrópico? Lo que sea… para mi está bien.
#003. Huracán | El miedo corría tan veloz que parecía volar, y sentado en aquella roca estaba uno de mis miedos justo frente a mi cara. Cerraba los ojos y me preguntaba de qué vendría huyendo ese huracán allá a lo lejos, porqué escapaba tan eufórico dejando a tanta vieja sin casa y tantos escritores sin sus borradores o porqué dejaba tanta guitarra sin arpegios y tantas adicciones huérfanas. Mientras eso ocurría, hojeaba un libro que me miraba triste con sus hojas rotas e historias de mierda tan falsas como la felicidad de esta ciudad voladora que además vuela por capricho ajeno. De pronto vi tu corazón sobre mí, volando y atrás, el miedo, volando, pero de un segundo a otro no lo vi más, ni al tuyo, ni al de nadie.
#004. Polvo / Yo te quería | Una estrella fugaz que fornica con el cielo, con su príncipe miseria con su príncipe miseria que luego de un polvo ‘teenager’ de diez segundos se deja dormir como en resaca de domingo tan solo esperando a que su cabeza no estalle para poder bailar otra vez. Estaba tan inspirado que pude haber escrito mil maravillas recalcitrantes en tu pecho, en tus piernas y en tu entrepiernas. Pero un golpe cometa nos llevó lejos el uno del otro y nunca mas nos vimos.

#005. Bailando | Como aquellas niñas pálidas que buscaban perversión entre mis piernas aturdidas creyendo que entre las cortinas y la noche nadie las podría reconocer. Aunque después tuve tantos sueños filosos que me resultó complicado tocarlas de nuevo, no sin antes presentar coartadas baratas y maquilladas. Algunos estaremos más de lo acostumbrado y aunque me vista para salir y bailar así con fervor la ropa se irá saliendo sola, acabando con las palabras ciegas del vacío. Pero eso al final nunca importa (ni tampoco importará), porque entre el vino y la noche nadie se da cuenta. O eso creemos en la mañana.
#006. Defectos | Ni el sexo ni el género impidieron la vorágine de querer ver la licorería ante mis ojos, no hubo vidrio ni cigarrillo capaz de detenerme. Sabíamos que la censura era tu peor artimaña, por eso rompí tu corazoncito temeroso escandaloso / preocupado, por eso rompí tu corazoncito tú. Fue la oportunidad indeseada que tuvimos de morir a manos del fervor. Fuimos tan hermosos y opuestos que el fuego entre nosotros hizo arder a todos nuestros amigos convirtiendo esta ciudad en un orfanato con el suelo sucio y las cortinas destrozadas. Nos hice convertirnos en el ojo del huracán, en el hueso desenterrado por un extraño, en la sombra que se derrama de algún accidente, en el humo que se escapa de tu biología, nos hice convertirnos en la maquinaria desperfecta de nuestro futuro. Nos hice tantas cosas, que no comprendo por que siempre vuelves. [para NY]
#007. A modo de indicación | No quiero ver el blanco de las sábanas manchando tu perversión ilícita ni tus escrituras sexuales llenas de incertidumbre. Tampoco quiero sentir a los fantasmas borrascosos que transitan por entre tu soledad hablando como si no los viéramos. Pero eso solo nos pasa por hacernos los idiotas. No quiero que hables de mi ni yo de ti ni tú de él no quiero saber de tu belleza amortiguada por el maquillaje que te absorbió el mar. No quiero que la espuma te ataque con su boca ni sus manos y mucho menos que te llene de sal el vestido y tus lágrimas irrespetuosas llenas de silencio. Quiero dos corcheas tatuadas en mi espalda y que el arpegio de tu voluntad se vaya diluyendo de a poco como un fenómeno de sangre hasta convertirse en una escena disonante y perpetua.
#008. No | No creo que ustedes estén tan solos y mucho menos que el mundo los tenga tan abandonados. Ustedes, amigos, que al mirarlos a los ojos no crean mas que cadáveres y que nadie pensaría que a sus veintitantos no serían más que la desdicha y la falta de ideales arrojados por este siglo de las luces (de neón). Ustedes que se relamen las costras luego de arrancarlas y son tan eclécticos como para creer en algo sublime, en algo que les pueda quitar el hambre o por lo menos que les pueda quitar el sueño. Porque somos los hijos del desquite, del desayuno solitario y la televisión nocturna, somos hijos de las escenas porno eróticas de nuestros padres, por eso cargamos un inconsciente y explícito libido surrealista. Somos hijos de tantas cosas que nada nos sorprende, nunca hemos querido luchar porque no nos interesa. Mientras un beso nos haga sentir bien nos seguiremos besando hasta el cansancio y le diremos adiós a los respetables hijos de la miseria. Un día tomaremos nuestros corazones a punto de reventar con las manos moreteadas, y pagaremos todas las colillas que nos quedan. No creo, amigos, que seamos capaces de perder algo porque al final quizá nunca hemos tenido nada. [a partir de 'no' de Héctor Hernández]
#009. La divinidad del azar | Y aquella posibilidad de violencia tan cadáver y tan deliciosa como un doppelgänger haciendo mímesis de la naturaleza muerta, esa que cae por los escalones bajo el agua recogiendo algo personal de los días de mi abuso. Y es que no me di cuenta que estaba triste hasta que me senté a verte llegar, con la suerte colgando de las orejas y el as de corazón entre mis pestañas revueltas, pensando en alguno que otro comodín fantasma o algún comodín payaso, como Houdinni encerrado en el taller del diablo o como acertijos en boca de murciélagos. Porque cuando la belleza pasa de moda ni la resignación sirve para hacerle frente y tú ahí, intentando sonrisas con lunares sobre el labio mientras fumas con una boquilla de esas sensuales y el viento te sube la faldita esa roja que te hizo tan famosa. Pero la moda es moda y la moda pasa y aunque seas infinita y serializada en masa sigues siendo la pancarta de mi libido como lo fue algún tiempo la anorexia o la sangre. Por eso el azar es la divinidad más oscura de todas y el juego del revólver no siempre te deja ganar.
#010. Carne | Podría ser triste la noche, pero para que si mi formato zombie es diferente, mi formato quiere un ‘Dancing Queen’ o un ‘Protège Moi’ o quizá un ‘Fashion TV’. Podría ser porno la noche pero al parecer ella tenía otros planes, unos con un poco mas de cadencia y sensualidad como cuando bailábamos pop, retro, vintage, kitsch y hasta salsa pero sin fideos ni corbatitas y asi la cumbre a la orilla de la canción se convirtió en nuestro cubil empastillado, sonó ese tango llorón y todos se lamieron y relamieron las heridas y los salivales. De pronto, sexy boy, oh, sexy boy mi sexy boy, mi taxi boy, mi barbie girl, con él nunca se sabe. Y al final, a quien le importa lo que yo haga o diga si teníamos nuestra propia fiesta Almodóvar pero sin Pepy, Lucy y Bom ni otras chicas del montón, solo nosotros que no nos conformamos con el olvido ni con las heridas eróticas del pasado.
